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El hombre que quiso ser

El hombre que quiso ser

El cante de Gregorio Moya, con guitarra de Joaquín Ángel Aranda, protagonizó el recital mensual de La Libre Flamenco, en La Libre de Barrio de Leganés, el pasado domingo 6 de abril.

Por María Isabel Díez 'Isamad'

Llegar hasta el escenario de la Libre de Leganés requiere sortear una mesa y adentrarse en un pasillo bordeado de libros, libros y más libros. Enrique Morente se habría sentido a gusto aquí rodeado de ellos, en un mundo cada vez más lleno de confusiones y misiles. A Gregorio Moya también se le aprecia en la Libre, por ser el primero en cantar en nuestro escenario confeti justo después de la pandemia y traernos el domingo pasado de nuevo al maestro. Enrique Morente abre tantas sendas que una vida entera no bastaría para andarlas todas. Una bonita manera de recorrer alguna es adentrándose en la propuesta de Gregorio con una pinceladita de algunas de ellas. La primera parte sigue la propia discografía de Enrique, en un sentido homenaje a Antonio Chacón, por malagueñas, en la caña y los cantes de Pedro el Morato, junto a la guitarra siempre acertada de Joaquín Ángel Aranda. Es una parte un tanto clásica, pero que en su día Morente tuvo que pelear: al grabar a Antonio Chacón, inicia una pequeña revolución en la que, como todas las cosas de Enrique, la estética ya es una declaración de principios frente a las posturas del búnker mairenista imperante.

El hombre que quiso ser

La segunda parte se torna más cálida e intensa por seguiriyas, de nuevo chaconianas, precedidas de la mariana de José Menese. Las alegrías con letra de Rafael Alberti son de Negra si tu supieras, aquella maravilla de disco editada por Nuevos Medios, gestada en gran medida en el Candela de Miguel y José Aguilera, cuartel general del propio Enrique y de tantos flamencos enel Lavapiés de mi juventud. Gregorio versionea a Morente, no a la manera de Jimi Hendrix que imprime su sello inconfundible a todo lo que toca, del Like a rolling stone de Bob Dylan al himno americano, sino mimetizándose, literal, con el maestro. Detrás de un semblante serio se intuye un gran profesional y un cantaor largo que, al no ser andaluz, como su paisano el guitarrista José Almarcha o el madrileño Paco del Pozo, quizá ha de esforzarse el doble. El primer disco de Gregorio, publicado por el joven sello prometedor La Droguería Music bebe del espíritu moderno tan de Enrique, que hacía suya la necesidad acuciante enunciada por Arthur Rimbaud en su Temporada en el infierno (hay que ser absolutamente moderno): en los versos lorquianos del título, No duerme nadie, ideales como lema del añorado Candela, hasta el packaging en rojo y negro, muy a lo Omega, del ilustrador, un tiempo afincado en Granada, Seisdedos. Los registros en directo de Gregorio invitan a escuchar una y otra vez la discografía de Enrique en el mejor homenaje para un artista. Por tangos, fandangos y bulerías se cierra el recital, aportando un aire ligero muy del maestro, que rechazaba tal calificativo afirmando que en el flamenco sólo hay discípulos. Resuena en mi cabeza la voz de Miguel Candela al cerrar el local al filo de la madrugada junto a Morente: háganse a la idea, ha sido muy bonito….Y también las letras de Diego Carrasco en la voz de Gregorio: Pa mi Manuela, olé, pa mi Manuela, florecillas de nube ole y ole pa’ su cabeza.

La temporada 24/25 de La Libre Flamenco, en La Libre de Barrio de Leganés (Calle Villaverde, 4), finalizará con el cante de Rocío Díaz, el domingo 11 de mayo, a partir de las 20:00 horas, con las entradas a 10 euros. Como lo habitual suele ser llenar el aforo, se recomienda realizar reserva con la mayor antelación posible, por WhatsApp al número 626 369 481.

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