Dos guitarristas y un destino
- Publicado en Noticias
Ingueta Rubio y Jerónimo Maya fueron los protagonistas de enero en La Libre Flamenco, el pasado domingo 19 en La Libre de Barrio de Leganés (Madrid).
La calidad de Ingueta Rubio al cante, acompañado por la guitarra de Jerónimo Maya, hizo que se vuelva a colgar el cartel de entradas agotadas, algo que viene sucediendo habitualmente en La Libre Flamenco. Pocas veces se compenetran tanto dos artistas como en este caso. “No hay colores en la tierra…” Así canta Ingueta Rubio por bulerías, con ese punto de denuncia sobre el maltrato hacia los ecosistemas, poco oído en letras flamencas. No hay colores, pero sí están en el árbol de la vida, un vistoso colgante que lleva Jerónimo Maya cual talismán y símbolo de la naturaleza. Ambos componen, son guitarristas, niños prodigio y procedentes de familias de sólida trayectoria jonda: los Rubios (aquella fuente de la que bebe Camarón) y los Maya (emparentados con el mismísimo Ramón Montoya), pero uno fue hacia el cante, el otro hacia la guitarra, éste último con un éxito que ya es leyenda en el flamenco. A petición de los artistas, Sebastián Heredia, de la familia de Los Pelaos, Don Escamillo en la película Carmen de Carlos Saura y que para Jerónimo es simplemente El Tito, ejerce de palmero, dando además su pataíta de fin de fiesta.
Por tangos destaca Ingueta, por granaínas Jerónimo, cuya mano izquierda hipnotiza. No es día para él de lucirse sino de acompañar a su compadre y amigo. En esa contención delicada, sutil, reside su grandeza, una grandeza que le acerca a Paco de Lucía, no tanto en el toque (es de los pocos que no copia al maestro descaradamente), sino en la humildad. Un maestro que su padre, Felipe Maya, tocaor habitual del Corral de la Morería durante años, no quiso que su hijo escuchara hasta los 11-12 años. Quizá para que Jerónimo, que ya tocaba desde pequeño, desarrollara su propio estilo sin dejarse deslumbrar por una luz cegadora. Por fandangos se acuerda Ingueta de su abuelo el Rubio y de Antonio de la Calzada (Si porque te ves bonita….), uno de los cantaores de la Ópera flamenca, adornando su arte con melismas muy de aquella época gloriosa. Quizá en el cante no sea tan importante dar la nota justa en todo momento, sino acordarse. Hoy es el Blue Monday, y la que escribe estas líneas siente sus cositas, aunque no hay morriña que se resista al recuerdo de la noche de ayer, que sigue destilando su bálsamo.
