Antonio Lizana, artista flamenco que dominará el mundo

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Antonio Lizana, artista flamenco que dominará el mundo

Antonio Lizana inventó un concepto propio y personal de artista flamenco, hizo todo lo que había que hacer humildemente en el transcurso de los años, sin prisa pero sin pausa, y ahora todo lo suyo es previsible gran futuro.

Un asunto habitual en Antonio Lizana es que le rodean muchas etiquetas que, a su vez, en realidad no pueden definir ni tan siquiera parcialmente qué es Antonio Lizana. Cada vez que va a actuar en alguna ciudad, es catalogado como nuevo flamenco, o quizás como flamenco jazz, en ocasiones escriben que es un artista similar a Jorge Pardo por el hecho de tocar el saxo flamenco, cosas así. El mundo real de las cosas indica que no es nuevo flamenco, ya que el flamenco no puede ser ni nuevo ni viejo, ni es flamenco jazz en los conceptos que habitualmente suelen catalogarse como tal, ni en realidad hay similitud alguna con el gran Jorge Pardo, más allá de salir a un escenario con un saxo. Aunque es normal y comprensible que en una noticia en medios, algún texto del programa de un festival, y ámbitos de ese tipo, se utilicen ese tipo de etiquetas para presentar un concierto de Antonio Lizana, de alguna manera habrá que hacer al público a la idea sobre qué concepto se encontrarán en el escenario. Es inútil, cualquiera de esas etiquetas solamente sirven para hacerse una idea remota. Esas típicas etiquetas no definen en absoluto la realidad artística de este enorme cañaílla, y ahí está lo interesante precisamente, Antonio Lizana es Antonio Lizana, un concepto único y propio de artista flamenco, no existen etiquetas típicas que definan con certeza qué es eso suyo, quizás haya que inventar nuevas palabras, o mejor todavía: dejarlo en que es Antonio Lizana, él es su propia etiqueta. Ni siquiera es un artista comparable a otros, él no es mejor o peor que otros que salgan a un escenario a cantar flamenco y tocar un saxo. Porque él es The One and The Only en una división en la que juega totalmente en solitario. Él juega en su propia liga de cosas.

Antonio Lizana sigue siendo ese mismo tímido que provocó el experimento iniciático Verea Cañí cuando estaba en Ea, han pasado casi dos décadas, y no ha cambiado en cuando a su sincera humildad. Tiene la inteligencia de no ser arribista, saber que la cosa no consiste en perseguir a seres humanos para conseguir escenarios, que la cosa va de que el propio trabajo resulte redundante y eso lleve hacia la evolución, hacer las cosas bien y que todo venga cuando tenga que venir. En los últimos tiempos ha sucedido algo que unos cuantos esperábamos hace tiempo, y tenía que suceder. Aunque él resultaba genial, también era tímido en el escenario, fue un asunto a solucionar: el artista debe ser humilde fuera del escenario, pero ir a por todas ante el público. Sucedió, Antonio Lizana supo romper la cuarta pared, y superada esa barrera que faltaba, ya está el pleno de cosas, tiene todo. Y una vez que rompe la cuarta pared, ya lo hace a lo grande. El pasado verano supo conseguir que miles de personas en Cádiz le acompañasen imitando el sonido de las olas en el mar, a compás. Eso es más que romper la cuarta pared, ya irá por la octava o novena pared por lo menos.

Con los años, Antonio Lizana poco a poco fue inventando un nuevo oficio flamenco. Él no es cantaor, tampoco guitarrista, ni bailaor o percusionista, ni tan siquiera solamente saxofonista flamenco, él es Antonio Lizana. Los que inventan cosas nuevas, y además lo hacen bien, son aquellos que determinan el futuro. Antonio Lizana ha inventado lo de ser un artista flamenco de estilo muy propio que canta y además en su propia banda es el de los metales, o quizás al contrario, posiblemente es un saxofonista que además él mismo es el que canta en su banda. Y eso es lo interesante, no es un saxofonista que canta o uno que canta que además toca los metales, él es dos en uno, lo cual es artisticamente muy interesante, más allá de salir más baratos los viajes y hoteles al llevar en su persona a dos músicos de la banda.

Con el tiempo, y en perspectiva, seremos más conscientes de que Antonio Lizana ahora mismo está abriendo una nueva etapa flamenca, algo similar a lo que supuso en su momento el origen y desarrollo de Ketama. Lizana es ese que cada día canta mejor y con más estilo personal, que parece ser ilimitado en descubrir nuevas posibilidades flamencas para el saxo, siendo europeo tiene en su concepto musical la elegancia de los grandes músicos del jazz en Norteamérica, a la vez que lo suyo resulta tan atractivo y comercial como los vendedores artistas del pop y el rock internacional, y luego más allá está el factor x. Como buen músico de la bahía añade un factor x fundamental, el soniquete de Cádiz, que es el ingrediente secreto de la Coca-cola flamenca de Antonio Lizana.

Todavía no sabemos con seguridad si en los próximos años será un artista que llene de forma habitual grandes teatros, enormes auditorios y tremendos estadios en cualquier lugar del planeta. Quiero pensar que el destino será justo con Antonio Lizana, porque él ya es, él ya está a la altura de esa circunstancia. Merece y puede. Podemos soñar sin límites sobre lo que pueda suceder con este ser humano de La Isla. No es exagerado pensar que Antonio Lizana puede representar en un tiempo futuro algo como lo que actualmente pensamos sobre artistas como Camarón o Paco. Sí, es arriesgado decir algo así, son conceptos mayores como para decirlos en vano, y llevaba varios meses dando vueltas a cómo contar algo tan redundante que es necesario explicar. Creo que no me equivoco. Ténganlo en cuenta. Antonio Lizana merece y puede. Volar, deben volar todos los sueños en la madrugá...

Por Jaci González

Foto: Ana Solinís
Etiquetas Antonio Lizana

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