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Cuando el intérprete es artista, y además tiene buena banda

Cuando el intérprete es artista, y además tiene buena banda

Kiko Veneno apareció con su banda en el Auditorio Municipal Las 13 Rosas, concierto en las Fiestas de Villa de Vallecas, en Madrid, la noche del sábado 15 de septiembre.

Un artista es un intérprete que además sabe ser artista. Un ser humano puede provocar bonitos sonidos a través de su caja laríngea, que hasta pueden ser sonidos emocionantes. Pero el simple hecho de provocar sonidos bonitos es algo que también hacen de forma cotidiana los canarios ¡Es bonito ver y escuchar a un canario trinando! Tan bonito, tan simpático, tan amarillo, tan afinado. Hay decenas, quizás centenares, de millones de canarios por las ramas del mundo, provocando sonidos bonitos. Los canarios no son artistas, son seres bonitos que cantan cosas bonitas.

Los seres humanos tienen la costumbre de denominar artista a todo aquel que cante, toque o baile cosas. Artista. La palabra artista. Y no. Se puede ser un intérprete maravilloso, pero no ser artista. Incluso existen casos de intérpretes regulares que son grandes artistas. España es un país con gran cantidad y variedad de intérpretes, pero con muy pocos artistas.

Kiko Veneno es uno de los más respetables artistas españoles en las últimas décadas. Son cosas que suceden.

Quien solamente es intérprete se queda en emitir sonidos, por maravillosos y emocionantes que puedan ser esos sonidos. El artista, además de ser intérprete, tiene un control sobre cuál es el posible mensaje en los sonidos que emite. El artista tiende a saber que es mejor tener management que tener comisionista. El artista sabe que aunque su persona sea protagonista, el resultado será mejor si está rodeado de buenos músicos. El artista tiende a ser consciente de que aunque es necesaria una cierta dosis de ego por cuestión de orgullo propio, su obra en realidad aspira a pertenecer al público. Un cantecito pertenece tanto a quien soltó aquellos versos, como a todos aquellos que deciden insertarlo en la banda sonora de sus vidas. El artista pone por delante la dignidad de su propuesta respecto al ansia por tronos temporales en el tiempo.

Kiko, primo flamenco de Lennon, Cohen, Hendrix, Dylan y Coltrane, siempre ha contado cosas interesantes. Un superheroe de barrio suele ser muchas veces como el hombre invisible que no entra en la farmacia. La vida cambia al descubrir el jamón, ya no se es la misma persona, cosas así le suceden a cualquiera en el momento menos esperado. Los caminos pueden tener sus entretenimientos si te enamoras de la vida, aunque a veces duela. Si el almanaque aparece en el agua quizás suceden cosas. Alguna voz lejana susurra que la vida es dulce. Pueden desaparecer toallas en los palacios de congresos y festivales de las comunidades varias. En Conil hay una calle Peñón, que andaba cuesta arriba y cuesta abajo alguien que nunca se casó, pero tuvo siete novias. Está muy bien aquel cantecito. Se pueden sacar conclusiones a través de la historia de dos Ramones. Si coges la guitarra hace menos frío. Incluso hace calor, dilo tú también. Es fácil pasar de helarte a quemarte, y quizás por eso no es necesario decidir entre vivir o sufrir por amor al arte. Temprano por la mañana puede notarse la sensación térmica de una ausencia. Puede suceder que unos perros ladren al ponerse el sol detrás de una tapia. Hay sombreros que se rompen. Kiko siempre cuenta cosas. En algunas ocasiones canta algunos versos de terceros, como aquella cristalina fuente metafórica de San Juan de la Cruz sobre la que también cantaba Enrique. A veces aparecen unos temas, en otras noches suceden otros, pero no suele faltar o sobrar nada. No es de esos que tienen cinco temazos y cuarenta coñazos, todo tema de Kiko tiende a ser bueno. No existe tema de Kiko en el que uno decida que es el momento para irse unos minutos a pedir algo de beber o a evacuar líquidos de la uretra. Siempre los temas son buenos. Y eso que el repertorio va teniendo cierta extensión, Kiko lleva ya un ratito en eso de inventarse canciones.

La música y los versos de Kiko son de apariencia sencilla, accesible. Lo cierto es que siempre suele tener en el fondo una intensidad argumental relevante, que además no está escondida, resulta muy evidente, solo hay que saber verlo con perspectiva. Quizás siempre nos ha contado que casi todo asunto de la vida humana tiene explicación y diagnóstico a través de cualquier escena rutinaria, los seres humanos se definen más por sus acciones que por sus explicaciones, más por los hechos que por las supuestas intenciones.

¿Por qué después de ir a tantos conciertos suyos, durante tantos años, al final cuando me atrevo a contar algo de sus cosas es por un concierto tirando a "rutinario"? Sin ser la presentación de un disco, ni el concierto de gran promoción previa en Madrid, ni siquiera estar la banda completa del todo. Sin convocatoria de prensa, sin promocioneros mandando mailings. Pero es que es el tipo de concierto que posiblemente más encaja con los conceptos de Kiko. El concierto verbenero vallecano sin pretensión mediática, casi de paso en la gira, de camino a otro concierto al día siguiente en Logroño, en el espacio y tiempo de fiesta popular entre los coches de choque y las casetas con bocatas de panceta. Ese maravilloso pueblo vallecano, con sus conceptos independientes, tan marinero que imagina las olas del mar. En el mismo escenario que uno de los mejores conciertos que recuerdo de Enrique Morente, su camiseta de bilbaíno Guggenheim "pintao", cantando por malagueñas recordando las cosas de Antonio Chacón, mientras se veía por detrás a una señora tendiendo las sábanas en su terraza.

En ocasiones surgen rumores por los mundillos, clasificando a Kiko Veneno como ser humano polémico o conflictivo. Creo que, posiblemente, algo más acertado sería decir que los intérpretes españoles tienden en general a ser excesivamente sumisos. Quizás denominan como actitud polémica a simplemente intentar ser honesto consigo mismo. El simple hecho de no ser artificialmente el típico repartidor de coba puede hacer parecer polémico a alguien. Al igual precisamente por eso, aún pareciendo un ser humano muy serio que en ocasiones es etiquetado como polémico, cuando quizás sencillamente intenta ser realista partiendo desde la honestidad con él mismo, su existencia tiende a provocar optimismo y buen rollo a los seres humanos. El realismo casi siempre lleva hacia la lógica, y la lógica suele provocar con mayor probabilidad las decisiones acertadas, las cuales tienden a derivar a resoluciones optimistas de las cosas. Aunque a veces duela. Quizás por eso, porque Kiko sobre todo provoca optimismo, somos muchos los que siempre queremos ir al concierto que da Kiko Veneno, como en una sevillana salmarinera sanluqueña.

Kiko tiene una banda que retumba. Una banda que casi nunca tiene el espacio que merece en textos sobre Kiko en medios de comunicación. Hay que decir más veces una serie de cosas. Es necesario. Por ejemplo, que Willy Leal resulta cada vez más fundamental. Al paso que va la cosa, un Kiko sin Willy terminaría siendo como un Sherlock sin Watson, un Fog sin Rigodón, un Rigodón sin Tico o un Marco sin Amedio. Willy como concepto de gran animador sociocultural de los conciertos de Kiko. El de al lado del ser Kiko.

Siempre es tendencia no echar mucha cuenta a los bajistas, con la cantidad de conceptos que sujetan constantemente. Kiko tiene uno de esos, se llama Juan Ramón, sus cosas combinan muy bien con lo que Jimmy hace con las baquetas, hay soniquete. En esta noche vallecana no estaba Diego Pozo, gran músico jerezano, uno que fue delinqüente porque existía Kiko con sus cosas. Pero sí apareció Félix Roquero. Félix tiene unos pedales con los que hace sonar flamenca su guitarra eléctrica, y también un violín que provoca cosas ¡Qué bien le queda la falsetita del tema Veneno! También estaba presente Andrés Roldán con su versatilidad. La pinareña Anabel Pérez tiene un teclado, y una capacidad especial para transmitir asuntos entre teclas negras y blancas. Entre todos ellos, suele ser Franco quien pone orden. David Franco, ser humano de Ayamonte que también es persona. Porque no todos los seres humanos son personas.

Seguro que dejo alguno sin nombrar, cosa mal hecha teniendo en cuenta que además este texto consiste precisamente en evidenciar que Kiko es de estar bien rodeado. Por ejemplo, no nombro a los del sonido porque no sé quién estaba, siendo una función relevante para un resultado potente, un trabajo necesario para que el público perciba cómo suena ese artista con esa banda. El artista y su banda, con sus técnicos, provocando un sonido orgánico, todo encaja bien. Es que Kiko Veneno, además de intérprete, también es artista. Y por eso suceden algunas cosas.

Por Jaci González

Etiquetas Kiko Veneno
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