Mujer contra mujer

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Flamenco, Antonia Jiménez

La guitarrista Antonia Jiménez y la cantaora Loreto de Diego ofrecieron un espectáculo inédito el pasado domingo 17 de Mayo en el ciclo La Libre Flamenco en La Libre de Barrio de Leganés (Madrid).

Inédito, por la estructura del mismo ya que se articuló en torno a las composiciones de la guitarrista, dejando en primerísimo plano al instrumento y no al cante. Estamos ya tan hechos a que la guitarra sea a menudo un mero instrumento de acompañamiento, a veces casi un trámite "decorativo", que este planteamiento ya sorprende gratamente.

Ver a una tocaora de flamenco constituye la segunda sorpresa. Tener que subrayar que es mujer ya dice mucho de cómo anda nuestra sociedad, por no hablar de cierto sector del mundo flamenco. Si bien las mujeres se han abierto un camino glorioso, aunque casi siempre, más difícil que los hombres, en el cante y el baile, la guitarra sigue siendo una asignatura pendiente: por razones culturales, históricas dirán algunos, que callan otros prejuicios más inconfesables. Antes se decía que el flamenco era un mundo de hombres, por eso de la noche y sus "tentaciones", tan poco apta para las mujeres… y algo de eso queda para algunos. Son prejuicios que mujeres valientes como Antonia Jiménez o la canadiense Caroline Planté combaten poco a poco guitarra en mano.

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Cada pieza de guitarra larga, sosegada, templada, compuesta por Antonia, da paso al cante de Loreto: mariana y milonga al principio, soleá, media granaína, romance, que debuta por toná entre otros cantes, menos oídos en directo. Loreto confiesa que "escucha de todo" y eso se nota. Cita a la Paquera de Jerez y a Carmen Linares, pilares de una reivindicación estética que aúna la fuerza y hondura en la interpretación con la delicadeza, la erudición y un gusto exquisito en las letras de los cantes antiguos:

"Te mandé a que me trajeras, una cristianita de España
Y tú me has venido a traer, la hermanita de mis entrañas"

"Tengo 200 navíos y también una fragata
pa que tú no vayas sola
que tu hermanita te dé compaña"

Después de cierta tibieza inicial en la guitarra, debida seguramente al peso y a la responsabilidad que lleva la tocaora, Antonia se supo compenetrar a la perfección con su cantaora, alcanzando ambas un clímax expresivo en la recta final por bulerías. Daba gloria ver cómo se miraban, se escuchaban, se esperaban las dos para gozar juntas y hacer gozar a un público atento, cautivo como siempre en La Libre, que se entregó en los tangos finales. Al salir del local, flotaban en el aire cálido de la tarde las letras de la mariana…

"Salga la luna, la luna
y el sol, treleré…"

Por Isamad
Fotos: Pacolega

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