Antonio Carmona, de noche hacia la Ruta 66

  • Publicado en El Patio

Participó en los inicios de la percusión flamenca como uno de los primeros maestros antes de marcar con Ketama una línea a seguir en el desarrollo del pop español en posteriores décadas. Entre el flamenco potaje de habichuelas de su madre y un Cadillac por la Ruta 66 inventó a continuación un venenoso estilo propio más cercano al sonido de los Estados Unidos en los que su padre Juan Habichuela conquistó Broadway en tiempos anteriores. De Noche, su nuevo y luminoso disco, es toda una declaración de intenciones, presentándose actualmente con una gira nacional que pronto cruzará el Atlántico. Antonio Carmona siempre viene de vuelta porque ya fue muchas veces, y seguirá viajando…

Por Jacinto González
Fotos: Paco García "Pacolega"


¿Quién es Antonio Carmona, cómo se presentaría a sí mismo?

Me presento como una persona sencilla, músico ante todo, y humano. Estar cerca de la tierra, y nada más, así me presento.


¿Cuántos años van ya sobre los escenarios?
La primera actuación fue un homenaje a Rodri, portero del Atlético de Madrid, con siete años. Creo que me cayeron unas doscientas pesetas, éramos un grupo muy grande de gente, yo era el cantante.


Empezaste como cantante, pero luego siendo aún bastante joven pasarías a la historia como uno de los seres humanos que iniciaron la percusión flamenca.
Me aficioné a la percusión por mi padre, que me trajo una vez un bongó rojo de Barcelona. Me gustaba mucho la guitarra, pero me daba mucho respeto. Al tener los que hay en casa, tocando todos la guitarra que te mueres, pensé que yo tenía que despuntar en algo que sea otra cosa. Me metí dentro de la percusión, y son ciento y pico discos los que tengo hechos grabando con todos: Paco de Lucía, Camarón, Pata Negra... Con todos. La percusión me ha dado mucha vida para poder compartir con otros artistas, y ponerme al servicio de otros músicos.


El camino que ahí comenzasteis unos pocos, con el desarrollo de la percusión flamenca, ya influye incluso en otras músicas, incluso con cosas que en realidad vienen de ti mismo.
El cajón se ha salido ya del flamenco también, puede entrar en el mundo del pop, o en otras culturas y músicas. La verdad es que al flamenco la percusión le ha venido como un guante, con ese sonido como “medio bailaor”, con esos graves, y la técnica que ahora hay, la técnica que tiene mi sobrino Juan, Piraña, todos estos que ya tocan de una manera que es impresionante.


Buenos alumnos del maestro Antonio.
La verdad es que aprendieron. Aunque era mucho más salvaje como tocaba yo la percusión entonces que como se toca ahora. Me acuerdo de tocar con Pata Negra, que no había click, no poníamos ni claqueta, era yo la claqueta. Así que era mucho más salvaje.


Entonces no había Pro Tools.
El Pro Tools viene muy bien, pero también muy mal, porque dejas de tocar. Me acuerdo de que con el cuatro pistas estabas obligado a tocar. De todos modos, ahora me encanta coger el Pro Tools, de repente un sonido de txalaparta mezclado con djembé y no se qué, lo coges, lo metes ahí, y lo haces mierda después. ¡Lo haces mierda! Que ya no parece ni cajón, ni txalaparta, ni parece nada. Eso me encanta del Pro Tools, haces mierda a todo. Pero dejas de tocar.



Hablando de tocar, avanzando en el tiempo, después de marcar época en el pop español con Ketama, aquel proyecto de doble vía con discos comerciales en Universal e investigadores con Mario en Nuevos Medios, sacaste tu primer disco venenoso en solitario. Ahora sale De Noche, que es más nocturno, pero en realidad más luminoso aunque continúe en la línea Tarantino Sound. Ahora es de noche de día.
Tiene más alegría. Yo creo que en este disco han sido fundamentales tres viajes que hice. A La India, que me invitó Fernando Colomo a tocar con músicos de allí, que hice el vídeo de Bum Bum con José Coronado y Kira Miró. La noche de Kerala, la noche de Cuba... Tres viajes: Cuba, Egipto, y La India. Un viaje que he filtrado a través de mi cajón, de mi guitarra, y han salido estas canciones, más luminosas que en el disco anterior.


Cuando ya habías pasado por esas interesantes noches, llegaste a Madrid, te fuiste a la Gran Vía, y se te ocurrió todo un himno.
Totalmente. Madrid es mi referente, Madrid es donde descanso. Madrid es donde me lo paso bien, veo a mis cuatro colegas, tengo mis juergas flamencas asiduas. Es la ciudad donde vivo, donde mantengo el contacto con mi gente, con los míos. Madrid me encanta más que todos los sitios. Añoro Madrid cuando llevo tiempo fuera.


Es obvio, en Madrid es donde montó el invento Miguel Candela…
El gran Miguel de Candela... Lo recordamos también hace poco con el homenaje a Mario Pacheco. Esos monstruos, como Enrique Morente. Me acuerdo mucho de ellos tres. Enrique era un genio. No sé por qué, a los tres los tengo asociados en un mismo sitio: Miguel Candela, Enrique, y Mario Pacheco. 


Fundamentales para la historia del flamenco de aquí.
Si no hubiera existido el Candela, no sé si nosotros hubiéramos realizado esas fusiones que hemos hecho. Allí nos dejaba Miguel la cueva para ensayar. El disco de Songhai, el primero, se ensayó allí abajo. Tiene mucha historia el Candela.


Aquel primer Songhai, que Toumani Diabate se ponía quinientas túnicas, todo el día cambiándose...
Se ponía quinientas túnicas encima todos los días, y se hartaba de tortilla. Era la época ketamera, de pasárselo bien y hacer los discos casi en dos días. La frescura, no usábamos claqueta, nos poníamos a tocar y salía. Hay un dialecto musical, no tiene nada que ver la música africana con el flamenco, pero al unirse era una maravilla.


Los discos de Ketama que salían con Mario Pacheco no tenían nada que ver con la otra vía, eran dos mundos paralelos pero diferentes.
Lo de Mario Pacheco era todo calidad. Es que Mario no grababa a nadie que no tuviera un sello, una personalidad... Mario no grababa por grabar. Él grabó al Moro, Gerardo Núñez, Riqueni, Ketama, Pata Negra, Ray Heredia... Todo era música de escuchar, de fliparlo.


Decíamos antes que el disco nuevo, De Noche, es más colorido. Queda patente hasta en el videoclip del Camino de los Sueños, con estética de Beatle submarino. Y una voz muy especial, Nelly Furtado, que además de cantar muy bien es más guapa que nosotros.
Totalmente, ¡es más guapa que nosotros!. Pero detrás de esa carita guapa hay un potencial impresionante. Este tema lo compuse con ella, y con Julio Reyes. Nelly es un músico y escritora tremenda. Detrás de esa gran estrella... Que se sabía el Vengo Venenoso entero, desde cuando salió. Me habló de todos los temas. Un pedazo de artista como ella, que te hable de los matices de ese disco, impresionante. 


Y con Julio Reyes Copello, que es una referencia.
Julio es un pedazo de maestro. Se trabaja muy bien con él. Un músico excepcional y muy buena persona. Tengo mucha conexión con él, en lo musical y lo personal.


Este disco rebota mucho entre la Costa Este y la Costa Oeste, de idas y venidas por Estados Unidos.
Es un disco muy yankee. Empecé haciendo las bases con Gustavo Santaolalla, con tres chavales jovencitos, entre veinte y veinticinco años. Gente que ha tocado con Prince y todos los grandes de por allí. Nos metimos en un estudio a grabar las bases, y era impresionante como tocaban los tres. Todos súper jovencitos. La diferencia que tiene esto con el Vengo Venenoso es que hay una parte live, en directo. Batería, bajo, y guitarra eléctrica, es la parte más novedosa, aparte de la composición. Y el sonido que le da Gustavo, es un Cadillac, esas guitarras que de repente estás viendo montañas, o estás viendo una carretera. Hay una cosa que nos une a Gustavo y a mí. Él defiende el tango pero lo moderniza, a mí me pasa igual con el flamenco. Paralelamente vamos los dos al mismo sitio, tenemos la base de nuestra música, pero la enriquecemos y lo llevamos por nuestro sitio.


Obvio, fíjate por donde te has llevado la flamenca letra del café de Filomena en Ari Ari-O, tiene su punto…
Tiene su punto, ese tema lo saqué en Egipto, en el Nilo. Con los nubios de allí, abajo en una bodega, la gente de servicio que empezaba a tocar por la noche, ahí saqué ese tema, el tema más flamenco del disco. Metemos el "levántate Filomena y hazme ese café sabroso, échale a la cafetera agua fresquita del pozo", que viene en realidad de cante por bulerías.


Hay que ir pensando en hacer en Facebook un grupo que se llame "Señores que conocen a señoras en un Myspace para ver su face".
Jajaja. Me parece que nos tenemos que tocar más. Muchas veces, el twitter, esas cosas te aíslan un poco. Pero me parece una herramienta increíble. Puedo decir que toco un día con Quincy Jones en Peralada, doy a un botón, y le llega a miles de personas en todos los sitios. Pero luego después a mí me gusta ver a la gente, hablar, mirar a los ojos, que son el espejo del alma. Ese tema, cuando llegué, le hacía mucha gracia a Gustavo. Un día al llegar al estudio me dijo que tenía una sorpresa, a las ocho de la mañana. Ellos graban a esas horas, que ya sabes que para los flamencos es un horario muy duro. Pero como allí voy con el horario cambiado, no pasa nada. Llego y veo una guitarra de estas que usan los americanos para el country, una steel guitar. Le pregunto que en qué tema va a meter eso, me dice que en el Myspace. "¿En el Myspace vas a meter eso?" le dije, y me responde: "tú calla". El tipo hizo así, y metió esa guitarra que es super yankee, en una rumba del tirón, y quedó de puta madre. Eso es lo que me gusta de Gustavo, que te sorprende, te da ese sonido americano. Lleva cuarenta años viviendo en Los Ángeles, sabe poner el sonido muy americano.


En ocasiones escucho tangos argentinos por chachachá…
El tema con Buika, Las Cuarenta, que le he dado una vuelta. Mi padre lo trajo de un sitio que estuvo por Sudamérica. Yo lo oí por Rolando Laserie, un cantante cubano impresionante. Llevo escuchándolo a lo largo de siempre, está en la banda sonora de mi vida. Yo no quería que Concha cantara un tema mío, propuse cantar un tema especial. Se lo mandé a Concha y le encantó. "Sé del beso que se compra, sé del beso que se da, del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga, y sé que con mucha plata uno vale mucho más...", la letra es un tiro. Creo que el punto salvaje que tiene Concha Buika ha redondeado el tema.


¿Por dónde crees que derivará el asunto Antonio Carmona a partir de ahora?
No lo sé, la música está en un momento que no se sabe qué pasará. La música está herida, pero es muy bonita, alegra mucho los corazones, las vidas. No sé a dónde derivará en la parte musical, en la parte personal ya tengo cuarenta y seis años. A estas alturas las derivaciones ya estuvieron hace mucho tiempo. Yo soy una persona muy sencilla, ahora me iré a buscar a mi padre para echar una partida. Cuando hay que ponerse en un escenario, soy Antonio Carmona, un músico. Pero luego no me gusta llevar vida de artista.


Y que no falte el puchero de tu madre.
Eso es lo más importante, tener el potaje de la mama, con tanto cariño, ver esos ojos verdes.


Donde reside la esencia…
Eso es la esencia. Mi madre y mi padre son los pilares de mi vida, tengo la suerte de todavía tenerlos ahí, que Dios los mantenga por mucho tiempo.


Un sueño de Antonio Carmona.
El camino de los sueños es seguir como estoy, poder irme por ejemplo a tocar a África con Youssou N'Dour, a compartir con más músicos. Seguir haciendo lo que hago, tocando, compartiendo, y que los de mi alrededor tengan salud. Eso es lo más importante, la salud para tu gente y tu familia.

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