La coherente elegancia escénica en el tiempo de Isabel Bayón

  • Publicado en El Patio

Es una de las más respetables intérpretes y coreógrafas del flamenco actual. Representante de la escuela sevillana a través de un camino muy personal, después de ser alumna de Matilde Coral y recorrer Europa con Mario Maya, creó su propia compañía. Desde hace algo más de una década, ha creado algunos de los espectáculos más interesantes en la historia reciente del baile flamenco. Isabel Bayón es sinónimo de calidad, nivel, excelencia artística, lo cual le ha llevado a ganar, muy merecidamente, el más reciente Premio Nacional de Danza en España. Es obvio que alguna vez tenía que pasar por este patio, aunque es introvertida tiene cosas interesantes para contar…

 

 


Por Jaci González
Fotos: Alejandro Espadero

 

¿Quién es Isabel Bayón? ¿Cómo se presentaría a sí misma?
Una mujer bastante introvertida, que disfruta con su trabajo porque es lo que me da realmente libertad, me hace sentirme yo. La oportunidad que me da el flamenco para subirme a un escenario es lo que me hace ser feliz y sentirme libre. Mi forma de ser es introvertida cuando voy por la calle, mientras que el escenario me da comodidad y libertad.

Te defines en primer lugar como introvertida, eso entra mucho en concepto con el argumento de La Puerta Abierta, espectáculo en el que analizas las realidades de los seres humanos que bailan ¿Dónde estaría la frontera entre el interior y el exterior de aquel que baila?
Es que realmente es eso, cuando una persona baila en un escenario, se abre el alma y permite que el público pueda ver su interior, sus sentimientos. Eso, la verdad, da un poco de miedo, ya que permites que juzguen tus cosas más íntimas. Porque para mí es un acto de humildad absoluta eso de ponerse en el escenario, ser honesta con el sentimiento. Da miedo permitir que juzguen eso a pesar de todo, me parece una cosa bastante fuerte, pero a la vez para mí es necesario. Lo que pido a un artista que se sube a un escenario es eso, que abra su alma para conectar con él.

Te gusta que el ser humano que baila abra su alma en el escenario, y también sobre eso trata otro de tus espectáculos, En la Horma de sus Zapatos ¿Dónde estaría el límite entre bailarín y bailaor, qué definiría la frontera entre bailarina y bailaora?
Es algo tan sutil… No deberían existir etiquetas. Las cosas se hacen como uno las hace. La danza no tiene etiquetas, cada cual lo siente de una manera. Claro que hay que ser honesto con cómo se siente, ser coherente. Unos sienten más flamenco, otros menos flamenco, no creo que se deban poner etiquetas al arte. Por eso, al fin y al cabo, tenemos todos un mismo objetivo. Hacer arte, expresarlo de una manera estética y que emocione. Por eso, En la Horma de mis Zapatos quería experimentar eso, meterme en la visión de otras personas que hacen lo mismo que yo con diferentes perspectivas.

Precisamente por eso, para ese espectáculo fuiste coreografiada por diferentes coreógrafos
Sí, estaba Rubén Olmos, Fernando Romero y Florencio Campos, de Arrieritos, que él hace un tipo de flamenco más cercano a la danza contemporánea, más abierto. Rubén es más cercano a la danza española, y Fernando con su visión personal, que no se podría etiquetar. Los tres muy personales, muy diferentes, y muy diferentes a mi, es lo que yo quería. Admiro a los tres, siendo gente que no tiene nada que ver conmigo, y entre ellos tampoco. Al final, el objetivo es el mismo, no somos tan diferentes.

Tuviste recientemente un momento complicado para interpretar, bailar mal adrede en Lo Real de Israel Galván
Eso es complicado entre comillas, en realidad es algo que hago en la intimidad, me divierto con eso.

¿Cuando estás en casa te da por bailar mal adrede?
¡Sí! Jajaja. Es algo que si en un ambiente relajado hay que hacer el payaso un poco, de vez en cuando hago ese tipo de cosas. Como Israel me conoce desde hace muchísimo tiempo, alguna vez ha visto eso en mí, y quería que yo hiciera eso en algún escenario. Ha visto el momento, pero no es que me cueste mucho, es curioso, pero no me cuesta demasiado.

Pero hacerse a la idea de que es lo que vas a bailar en el escenario del Teatro Real de Madrid, tiene su cosa
¡Fijate! Yo estaba preocupada, a ver si me va a ver gente que vaya a pensar que yo bailo así. Pero para nada, en esa intervención hay muchas versiones de Isabel, es bastante versátil mi papel, tiene muchos momentos diferentes. Está el momento para bailar bien y para bailar mal.

Y una curiosidad, además de la Isabel Bayón introvertida, aparece la extrovertida
Me divierto mucho en Lo Real, no tiene mucho que ver con lo que sucede en el resto del espectáculo, me divierte porque son cosas que en un espectáculo mío no me atrevería a hacer. Pero hay mucho de Isabel en ese espectáculo…

Antes dijiste que es importante la coherencia, y en efecto, es importante la coherencia en el tiempo. Sobre el tiempo se argumenta tu más reciente proyecto, Caprichos del Tiempo
Ese espectáculo es un ir y venir en el tiempo, creo que las cosas que son realmente buenas, buenas porque hay mucho de verdad en ellas, se convierten en algo atemporal, no se agarran a ninguna moda, a ningún periodo de tiempo. Son en todo momento actuales, porque son inmejorables. He querido rescatar piezas de otros tiempos, entre comillas, y traerlas al tiempo actual, compararlas con este momento que se está viviendo ahora, hacer sentir y pensar que no hay diferencia aunque haya pasado el tiempo, siguen siendo cosas actuales. Y esos personajes, como Sabicas, Mario Maya, Paco de Lucía, Manuel Vallejo… Personajes de ese calibre, que convierten su obra en algo atemporal.

La eternidad del arte interesante. Cada vez que, por ejemplo, se sitúa en un escenario una coreografía de Mario Maya, en ese momento Mario Maya está viviendo
Absolutamente, eso es lo que no quiero dejar de pensar. No debemos perder esas referencias, seguro que nos enriquece recordar, ser conscientes de que este tipo de personajes que han dejado ese tipo de obras se mantienen en el tiempo. Cada vez que hagamos algo sobre ellos, van a seguir estando ahí.

Hablando del tiempo, vamos a ir un poco atrás en tu tiempo, no muy atrás tampoco…
Bueno, depende, vamos a ver dónde vamos…

Una fotografía de la calle León XIII de Mairena del Alcor. Esa fotografía es el anverso de una postal en la que alguien escribió algo por detrás…
Antonio Mairena. Si soy sincera, ese momento no le recuerdo en sí. Yo recuerdo a Antonio, tengo imágenes de él. Yo era pequeña, él creía mucho en mí. En esa postal dice “una futura estrella del baile”. Eso me lo transmitía, le gustaba que yo fuera a sus actuaciones en la medida que pudiera, porque yo era una niña pequeña. Si él se había encontrado bien, había hecho una buena actuación, si yo estaba por allí me pedía que subiera al escenario, y bailara un poquito con él, cuando él se ponía a bailar con su pañuelo. Eso ahora lo recuerdo como un regalazo, no mucha gente ha podido estar en el sitio que he estado con Antonio, sentándome en sus rodillas, poder tenerle cerca.

Hay otra fotografía muy mítica, el día de tu primera comunión, con Rafael El Negro a tu izquierda y Matilde Coral a la derecha. Eso es un concepto.
¡Sí! Jajaja. Eso es muy bonito, poder tener en tu comunión a un lado Rafael El Negro, al otro Matilde, y al otro su hija, pues la verdad es que, imagínate. Ahora, en la distancia, lo veo como una cosa maravillosa, preciosa. No es porque yo haya sido su alumna, es que Matilde es lo que es, es una leyenda viva. Su escuela sevillana, que ella lo dice a viva voz y no se cansa, siempre debemos poder respirar de ella. Su marido Rafael, lo que fue, como bailaor. Que en su momento no era un bailaor largo, pero lo que hacía lo hacía como nadie. Él me quería muchísimo, yo sentía por él un cariño muy especial. Después Rocío, que es casi mi hermana, tenerlos el día de mi primera comunión, es muy bonito.

Lo tuyo podría definirse como una evolución libre de la escuela sevillana…
Sí, podría decirse así. Por lo menos, es lo que me atribuyen. Soy parte de la escuela sevillana, las características que tiene esa escuela se pueden encontrar en mí, claro que sí. Pero estoy en el momento que vivo, me dejo llevar por lo que hay a mi alrededor, expresarme sobre eso. No me gustaría quedarme en mi mundo y apartarme del resto de lo que está pasando, lo que se está moviendo en la danza y el baile flamenco. Me gusta que vayamos con los tiempos, así es como me gustaría seguir estando, ya veremos si eso podrá ser. Pero me gusta tanto, que yo creo que sí, que será de esa manera.

¿Crees que el tiempo, aunque sea con paciencia, coloca cosas en su sitio?
Yo creo que sí, que el tiempo te da y te quita, pero al final va poniendo las cosas donde tienen que estar. Por lo menos es lo que quiero pensar, lo que me gusta pensar.

Un sueño de Isabel Bayón…
No tengo un sueño futuro, me gusta soñar con el presente. Seguir disfrutando de lo que hago, seguir ilusionándome, y nada más. No me gusta ponerme una meta como sueño de futuro. Ahora estoy disfrutando un sueño…

¿Le comprarás a tu Jesús una guitarra nueva con los euros del Premio Nacional de Danza?
Jajaja ¡Eso no me lo había preguntado nadie! Ni lo había pensado siquiera… No, no le voy a regalar una guitarra. Vamos a disfrutar un poquito lo que ese dinero pueda dar, un viaje bueno, algo para nosotros. Alguien me preguntó si me lo gastaré en hacer un espectáculo, pero no, no lo voy a invertir en eso. Lo gastaré en hacer otras cosas, en vivirlo.

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