En la imaginación de Javier Colina y Silvia Pérez Cruz

Fue un mes de marzo, cuando a Terrasa estaba llegando la primavera. El destino quiso que él cambiara sus planes en el último momento para asistir a un concierto de Ernesto Snajer, donde ella acudió como artista invitada. Javier llegó a aquel momento en el tiempo después de muchos años recorriendo con su contrabajo el mundo con sus mundos, entre Bebo, Compay, John Hicks, Morente y muchos más. Ella comenzaba a ser la nueva musa y voz de la elegancia entre versos de ámplios argumentos. Ambos buscaban un territorio común en la imaginación, allá donde residen las canciones antes de ser interpretadas, el camino para ser canción. Hasta que llegó En La Imaginación, viaje desde Cuba hasta el infinito de los orgánicos sonidos, un disco imprescindible que Silvia y el Trío de Javier Colina presentarán en el Teatro Fernán Gómez de Madrid el próximo sábado 19 de noviembre. Buena excusa para citarnos en la Gran Vía, para pasear en la imaginación…



Por Jacinto González
Fotos de Igor Cortadellas


¿De qué color es La Habana?
Javier: Gris, y gris. La Habana tiene muchos colores y muchos matices. Pero es verdad que el cemento predomina, mezclado con el azul del mar y el azul del cielo.

¿Cómo es la imaginación de Marta Valdés?
Javier: Es una imaginación especial, pero no sabría decirte, es su imaginación y no nos podemos meter en ella. Desde luego no es fácil, eso es seguro, pero es una imaginación basada en buenos principios.

Lo mejor que puede hacer un artista es convertirse en su propio repertorio, sus canciones...
Silvia: Creo que lo  que se tiene que hacer, después de la parte más técnica y de entendimiento, es olvidarse de sí mismo, y formar parte de la canción. Junto a los que están tocando contigo, que el público se deje llevar por eso.


Como decía Bola de Nieve, o Bruce Lee, "be water my friend...". ¿Cuantos terabytes de capacidad tiene la memoria de Silvia Pérez Cruz para memorizar tanto repertorio de tantas cosas?
Silvia: Tengo mucha memoria. Hay cosas de la vida para las que no tengo nada de memoria, pero para la música tengo mucho tacto, tanto para las melodías como para las letras. Pero sí es verdad que desde hace un año sí estoy un poco saturada de canciones, a veces necesito un poco de descanso.

¿Por eso dejaste Las Migas?
Silvia: Por cuestión de repertorio no, porque el repertorio ya me lo sabía de memoria, la verdad. Es por la falta de tiempo, hay cosas que se acaban, mi historia allí se había acabado. Soy muy inquieta musicalmente por lo menos, necesito que me vayan alimentando, creciendo, digeriendo. Sacando lo que me va pasando por dentro, necesitaba también componer, que estoy grabando un disco mío. Ganas también de olvidarme de estilos, como dice Bola de Nieve. Con Javier lo he podido hacer. Sin llamarlo jazz, o flamenco, llamarlo canciones. La pregunta era ¿Quieres cantar estas canciones con Javier Colina? Sí, quiero.

Lo cierto es que para plantear un concepto así, no hay mucha más gente que Javier Colina, no hay muchas más opciones...
Silvia: Es uno de los hombres más elegantes que hay, pero tampoco estaría toda la vida con él. Le diré ¿Javier, me dejas irme a cantar algo con alguien, y luego vuelvo?, y dirá que sí.
Javier: ¡Haz lo que te de la gana!

Estáis con el asunto En La Imaginación, mientras Silvia ya está terminando su siguiente disco...
Silvia: Sí, lo voy a presentar en abril. Como dices, tengo mucha memoria, y he estado trabajando mucho. Hay cosas que necesitan dosificarse en un disco, mientras existan los discos. El disco al que te refieres es un proyecto que llevo haciendo desde hace cinco años, es por mí misma, antes de que yo me aburra de mis propias canciones necesitaba grabarlas, llevo varios meses grabando. A diferencia de En La Imaginación, que se grabó en cuatro horas, en este va por una estrofa, luego unas cuerdas...

Es un disco que aunque lleve cinco años de preparación, está muy marcado por el mes de noviembre del 2010
Silvia: Han pasado muchísimas cosas. Una de las últimas es la muerte de mi padre, hay unas últimas canciones que he compuesto sobre eso. En el disco hay tristeza, aunque combinada con mi alegría de siempre. Muchos arreglos pero una base muy cruda, con guitarra, como mi padre era guitarrista... El disco se titulará 11 De Noviembre porque es el día en que nació. Murió un 10 de noviembre, y nació un 11 de noviembre. Como yo me siento en un ciclo nuevo, un año donde se me están muriendo muchas cosas, voy dejando atrás mucho, renaciendo, pensaba que era bonito que fuera una fecha de nacimiento.

Por otra parte, Javier llega a este proyecto con En La Imaginación después de muchas cosas
Javier: He trabajado en bastantes proyectos durante muchos años, mucha gente en distintos estilos. Sobre todo en el jazz, flamenco, y la música cubana. A veces incluso colaboraciones alimenticias en algunos discos, pero sobre todo he trabajado en proyectos de jazz, flamenco, y música cubana.

Con artistas como Bebo Valdés
Javier: Bebo está presente en este disco en cantidad de cosas, por la parte que me toca. Inconscientemente, luego oigo cosas que he grabado con Bebo, y están en el disco. Bebo Valdés es una de las personas que más han influído en mi vida, tanto en lo personal como en lo musical. Es una suerte, todavía nos vemos, aunque hace un par de años que no tocamos. Es una persona muy especial, un concepto distinto de la vida, mucho más humano de lo que se frecuenta ahora. Es un amigo, aunque me doble la edad. No estás hablando con un señor mayor, por ejemplo con Compay Segundo también he tocado cosas, era un señor mayor. Pero Bebo es un colega de tu cuadrilla, aunque tenga noventa años. Una persona increíble.



Después de En La Imaginación... ¿Vais a seguir por Cuba, hay planes ya para un siguiente disco?
Silvia: No sabemos, esto es tan natural...
Javier: Cuando se da, se dan las circunstancias. Estamos pensando en canciones, en repertorio, cuando veamos canciones que vayan acorde a lo que solemos hacer, pues se grabará. Pero no sabemos todavía cómo será, aunque creo que será en castellano.
Silvia: Creo que aunque seamos muy libres e independientes con nuestras manías, tenemos en común el alimentarse de muchas cosas para conseguir un discurso simple, de cuento, popular para todos. ¿Qué pasa Javier, que no estás de acuerdo?
Javier: ¡Mi respuesta era mejor!
Silvia: Jajaja, eso seguro. La Habana tiene muchos colores, aunque se vea muy gris.
Javier: En muchas partes de allí, las ciudades son iguales, sobre todo las partes donde vive la gente normal. Donde viven los ricos es verde todo, con sus casas encaladas y todo. Donde vive la gente normal es más gris. Antes era más colorido, como pasa en Cádiz, pero como no tienen para pintura, no se pintan las casas.

¿Os imagináis vuestro futuro en plan antropología, rescatando repertorios, o creando repertorio nuevo basándose en tiempos pasados?
Javier: Cuando hicimos el repertorio, no buscábamos algo. Yo lo encuentro. No lo busco en una caja u otra. Podemos hacer canciones del siglo diecinueve, porque si las canciones son buenas son actuales, y si son actuales da igual cuándo se hicieron. Si pasa de moda es que no sirve, si no gusta ahora no sirve. Uno piensa que lo que le gusta a uno le gustará a la gente, si uno es un poco escrupuloso hará un tipo de canción... Si tiene cohesión, si la letra y música es bonita, es orgánico, perfecto. Lo que más me gusta del mundo son las canciones, cuando me regalan una canción que me gusta es el mejor regalo que me pueden hacer, de donde salga. Si encontramos un autor que haga unas letras, ojala sería, aunque no creo que sea algo que sea fácil que suceda. Con el pop se puso de moda que el mismo tipo que hace la letra hace la música, pero antes lo normal era que había uno que hacía la letra y otro hacía la música. Si hubiera letristas que hicieran letras que me sugirieran, estaría encantadísimo en meterle música, porque yo no soy poeta, soy músico.
Silvia: Estoy tan aquí, disfrutando de este momento, que me agobia pensar en el futuro.

Resulta interesante el asunto de un disco que, siendo grabado en solamente cuatro horas, esté todo tan cuidado, tan bonito y perfecto, tan arreglado
Silvia: Estuvimos tocando una semana en el Café Central, de lunes a domingo, el lunes siguiente descansamos, y el martes fuimos a grabar. Creo que entre que vivíamos juntos una semana, una buena conjunción, estábamos muy inspirados. Cuatro horas, parando para comer. Grabando los temas en una, o como mucho tres tomas. Personalmente me acojoné, había sido todo como muy inconsciente... Aunque es algo con mucha responsabilidad, porque si la cagas le jodes a todo el mundo. Pero iba saliendo.

Debe ser curioso que cuando te vayas a la cama, al terminar el día, le digas a la almohada: "bueno, pues hoy he grabado un disco que se queda ahí para siempre"
Silvia: Claro, llegas a casa y dices "que fuerte ha sido". Yo les preguntaba si eso les pasaba normalmente, si es normal grabar tan rápido. Un día sí, pero cuatro horas parando para comer, una dice "aquí pasa algo". Aunque da felicidad, muchas veces vas apostando por cosas sin saber si es la buena opción. En ese momento pensé que sí, la parte humana, la musicalidad... Cuando notas que todo el mundo está en la misma, lo sentí como un regalo. Significa muchas cosas y me da tranquilidad, no era en vano.

En realidad también es cierto que En La Imaginación es un tipo de disco que en realidad se lleva preparando toda la vida. Se llega a ese punto porque Javier ha tocado con todos, Silvia ha hecho repertorios populares por muchos sitios, desde las Habaneras de Sevilla a la versión porno de los tangos de La Repompa... Es un disco que en realidad habéis preparado durante toda la vida
Javier: Claro, así es. Preparar un disco nuevo se hará, pero este lleva mucho tiempo cocinándose a fuego lento. Es un disco que sale de la vida y experiencia de cada uno. No es un aprenderse una serie de temas. Si hubiera sido así, no habría el resultado que hay. Lo que se oye es natural, no es forzado. Los temas de Marta Valdés, por ejemplo, son temas musicalmente muy complicados, pero sin embargo resultan muy naturales. Me alegro de que haya salido así, es fruto de la experiencia personal.

Un sueño en la imaginación...
Javier: Ahora voy a grabar un disco con Albert Sanz, el pianista, y venía escuchando la maqueta que me ha grabado. Estoy en la imaginación con los solos, me lo imagino con los dedos, son los mejores sueños. Lo imaginas visualmente, me fascina eso, imaginar un solo sobre una base que me han grabado. Luego coger el contrabajo y que salga todo lo que me he imaginado, aunque a veces me tropiezo. En la imaginación nunca me tropiezo.

Si los mejores regalos son las canciones, los mejores sueños son imaginar sobre las canciones
Javier: Claro, es así.

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